LLAMADAS PERDIDAS
EL RUBOR

Una llamada perdida es como un choque de trenes en el mar de los sargazos,
un desencuentro en el mismo centro de operaciones de la incomunicación,
el silencio como medio de comunicación en los incendios
Voces al aire sin interlocutor, el vacío caliente, ardiente todavía,
que señala que hubo una presencia, la locura como lugar común donde encontrarnos,
como espacio vacío, pero caliente, rojo todavía
Acciones que no valen para nada, como los actos terroristas, como la sangre fría,
como los teléfonos que suenan después de una bomba en el corazón de la masacre,
que nadie contesta, porque nada hay al otro lado,
como cuando saludas por la calle a alguien y no te ve ni te oye, o viceversa
Respuestas que no encuentran una pregunta a tiempo, viudas de si mismas
enterradas vivas por el escombro de las ideas perdidas y los sueños rotos,
por el rubor que rezuma en el horizonte de las batallas
La maleza de infinitos horizontes superpuestos, como una puesta de sol
codificada, el universo desfigurado y silbante de los que no pueden pagar.
El eco que explota en nuestros oídos, que repite lo oscuro
que nos sobra y nos devuelve codificada nuestra ignorancia del mundo,
la memoria insuficiente del pasado, la falta de cobertura y de generosidad.
La explosión sorda del sonrojo, del rubor, olas de sangre y adioses eternos
en las microfisuras del miedo, borbotones en los capilares de la vergüenza, el calor del color,
lo que somos que nos recorre como un latigazo de alarma
El rubor como señal de peligro, y como peligro en sí mismo que delata la culpa
y el desorden atronador de la diferencia, el poder irónico de la sangre en las mejillas
que tanto interesó a Darwin, la regla que a nadie interesa
Llamadas perdidas habla de todas las cosas que son rojas
como los besos o, por ejemplo, las heridas....

Tomy y Javier Marín Ceballos



Memoria insuficiente---120 cms. X 120 cms.

Intuidor de enajenadores ---110,07 X 135,47


Pietat, distribuidor internacional


Sangría de Rubor --- 120 cms.x 120 cms.


Ascensión del lastre---120cms. x 120cms.


Calculando suciedad---120 cms. X 120 cms.




La ciudad se te parece---142,24 x 119,1- caja de luz



El déspota que vuelve grosero---142,24 x 119,17 caja de luz

142,24 x 119,17 caja de luz



142,24 x 119,17 caja de luz



142,24 x 119,17 caja de luz



Identidad ---142,24 x 119,17 caja de luz



Fuego y hielo 120 cms x 120 cms.



Pomodoro-----142,24 x 119,17 caja de luz





Domingo, 14 de noviembre de 2004 LA VERDAD
OCIO
ARTE
Tomy Ceballos expone un canto a la vida desde la melancolía y la destrucción
'Llamadas perdidas', es un alegato sobre la energía vital desperdiciada


PEPA GARCÍA/MURCIA

ESTALLIDO. Tomy Ceballos sobre
Calculando suciedad, una explosión de
sueños e ilusiones. /
GUILLERMO CARRIÓN / AGM

LA EXPOSICIÓN
Título: Llamadas perdidas.
Autor: Tomy Ceballos.
Técnica: Infografía.
Lugar: Sala de exposiciones Puertas de Castilla. Avenida Miguel de Cervantes, 1. Murcia.
Fecha: Hasta el 8 de diciembre.

«Vivimos en un mundo de locos», afirma el artista Tomy Ceballos cuando explica los fundamentos de la obra que presenta en la sala de exposiciones Puertas de Castilla bajo el título Llamadas perdidas.
Con el rojo -«de rubor, de peligro, de sangre derramada y desperdiciada, de besos y de heridas»- como constante, Tomy Ceballos ha construido un universo de ilusiones y sueños que la imposibilidad de ver cumplidos ha acabado destruyendo, «los he hecho explotar», anuncia haciendo referencia a su obra Calculando suciedad. Todo es un cosmos caótico que el artista ha engendrado a través de nueve plotter, dos pantallas luminosas, dos vídeos y un catálogo -propio de «un esteta», como el mismo Ceballos se define- y que pone de manifiesto la imperfección del sistema que rige el mundo: «la energía que se pierde por lo tontos que somos. Es terrible».
«Con el mundo que tenemos: la postguerra de Irak, la caída de los sueños que simboliza el desmoronamiento de las Torres Gemelas, el 11-M,... Veo el mundo rojo cuando enciendo la televisión. Un desfile de sangre gratuita y trabajo derramados por el mundo. En definitiva, energía desperdiciada» que, como las llamadas perdidas, no encuentra destinatario que le saque provecho, analiza Ceballos, que lleva más de dos años preparando esta exposición.
Investigar es vida
Esta vez se ha lanzado a difundir su creatividad -«es más fácil destruir que crear»- haciendo uso de nuevas herramientas: la infografía. «Necesito estar fascinado por los medios, aunque sean antiguos. No puedo concebir la vida sin aprendizaje. Si no investigo me muero y el mundo de los ordenadores me concede mucha libertad», confiesa Tomy Ceballos.
Y con este 'viejo' medio en sus manos se ha esforzado por dar el primer paso para buscar una solución a este derroche energético mental y social: «Ser conscientes de que no lo estamos haciendo bien».
Tomy Ceballos denuncia en su obra Pietat, distribuidor internacional que «la piedad ha sido confiscada por los poderosos» para acabar transformándose en una suerte de multinacional; reclama en Memoria insuficiente la importancia de recordar las experiencias -otra Llamada perdida- y, como dice la célebre frase, 'el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla'; aboga por una información accesible a todos, «en el catálogo aparecen imágenes codificadas porque en el futuro los pobres no podrán pagar la información y, como consecuencia, no podrán entender ni conocer el mundo y elegirán lo peor»; rechaza, a través de su Intuidor de enajenadores, cómo los gobernantes se dedican a enajenar al pueblo dándoles 'pan y circo'; constata en Ascensión del lastre que «la mierda, todo lo oscuro y negativo, flota»; y acusa a los mandatarios de generar un círculo de 'bio-lencia' en El déspota que vuelve grosero: «El déspota genera la energía negativa y hace que toda la máquina empiece a funcionar de manera negativa. Así se destruye todo lo positivo», resume.
Llamadas perdidas es un canto a la vida desde la melancolía y la destrucción, un ave fénix que pretende resurgir de sus cenizas y una llamada desesperada porque «estamos perdiendo el norte. Occidente está desorientado, nos falta esa concepción más profunda de la vida que posee Oriente».