Algunos textos ….

Publicado en 1991

“EN LA LÍNEA DE SOMBRA

DIEZ FOTÓGRAFOS ESPAÑOLES”

Alejandro Castellote

(……) Efectivamente, tanto Tomy Ceballos como Nestor Torrens se acogen al significado literal de FOTOGRAFIA – escribir con luz – para hacerse dueños de la imagen.

Los fotogramas de Tomy Ceballos son más “escritura química”, enérgicamente gestualiazada. La ausencia de cámara convierte la realización de sus imágenes en “acciones”; mientras que el maestro de las acciones, Joseph Beuys, en alguna de ellas utilizaba su propia sangre para sublimar la íntima relación entre obra y autor, Tomy Ceballos utiliza el fijador y el revelador para crear “huellas”.

Así describe él su serie AMOR FOSIL: “ Una vez que tienes una huella, empieza a supurar el espectro y comienza a vivir por sí misma sin depender ya de quien la ha marcado. En ese espacio brota una historia hacia delante y hacia atrás, surge un ratro, ficticio o real, a seguir. La imagen resultante convoca la imaginación, pidiendo a gritos una imagen más completa y real o, simplemente todo lo contrario. Yo soy un coleccionista de estos espectros, colecciono su espíritu a través de sus huellas. Son como otra dimensión de nosotros mismos”.

La otra imagen contenida en la exposición: “ La Venus Púdica” es un sugestivo montaje realizado con una cámara de radiografías. Sobre esta imagen ha escrito José Martínez Calvo: “ En su ensayo “ On Photography”, Susan Sontag recoge un detalle que a mí me impresionó profundamente cuando leí “ La Montaña Mágica” de Thomas Mann: Hans Castorp, su protagonista, guarda como el más preciado y evocador, el más  íntimo y veraz recuerdo de su amor por Claudia Chautat – interna como él en un sanatorio para tuberculosis- la radiografía de “ La delicada estructura ósea de la mitad superior de su cuerpo y los órganos de la cavidad torácica rodeados por la envoltura pálida y espectral de la carne”. Fue difícil para mí entender aquello y siguió siéndolo hasta que vi el inquietante “ retrato de interior” de Tomy Ceballos. Entonces, ante ese esqueleto vivísimo, de una impensable elegancia, mórbida y sensual, aquel párrafo leído hace tanto tiempo, la incomprensible actitud de Hans Castorp, cobraban sentido. Frente a esta obra, como el protagonista del libro de Mann, puedo encontrar más autenticidad, mayor certeza que ante cualquiera de los múltiples retratos exteriores que sin duda, se le habrán hecho a la modelo.”  (……).

Publicado en 1991

“VISION Y MIRADA”

Javier Vallhonrat

   Hablar del instante fotográfico, es hacerlo de las coordenadas espacio-temporales a partir de las cuales el fotógrafo ha acometido, desde el nacimiento de la fotografia, una larga tarea: descubrir y capturar, a través de sus apariencias, la esencia oculta de las cosas.

   Para su empresa, ha tenido en la cámara fotográfica el instrumento, la ventana, desde la que mirar la realidad: y, a través de esta mirada, transformarla otorgándole nuevos significados.

   Fijar el acto de mirar, de este modo, se convierte en acto de apropiación de lo mirado.

Paradójicamente, la cámara fotográfica es, a la vez que instrumento de posesión, la barrera que separa al fotógrafo de su objeto, convirtiendole así en voyeur y observador.

  Tomy Ceballos salva esta distancia mediante un proceso en el que la mirada es sustituida por la visión.

Alimentado por la energía oculta en los mitos y arquetipos encarnados en el cuerpo humano,  y el poder revelador de las formas sugeridas de la naturaleza,  las imagenes de Tomy  ponen  de manifiesto la necesidad de relacionar creación visual  con experiencia directa; y esto, lo consigue eludiendo la mirada.

                       

En esta obra, lo que se define no es el punto de mira del fotógrafo-cazador, sino el espacio del artífice, oficiante y visionario.

En contacto con la esencia del proceso fotográfico, suspendido el tiempo por la acción di-recta de la luz sobre el soporte sensible, Tomy transforma una acción, de la que él mismo es parte físicamente directa, en un registro fotográfico donde el cuerpo manifiesta, a través del gesto, su poder revelador.

Haciendo un doble uso de la química fotográfica, la realidad, reconstruida fantasmalmente por nuestra memoria, y el signo abstracto, ejerciendo su poder de acercarnos a lo primordial, colisionan para permitirnos alcanzar su visión: la de la esencia de las cosas.

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Published in 1994.-VI FOTOBIENAL-Vigo 94

“VISION AND LOOK”

Javier Vallhonrat

To speak of the photographic instant is to speak of the space-time coordinates from which the photographer has undertaken, since photography was born, a long task: to discover and capture, through its appearances, the hidden essence of things.

For this purpose the camera was the instrument, the window from where to watch reality: and, through that look, to transform it by giving new meanings to it.

To fix the act of looking becomes, in this way, an act of appropriation of the look.

Paradoxically, the photographic camera is, at the same time an instrument of posesión and the barrier which separates the photographer from his object, turning him in this way into a voyeur and a watcher.

Tomy Ceballos cobres this distance through a process in which that look is substituted by the vision.

Fed by the energy hidden in the myths and archetypes personified in the human body, and by the revealing power of the shapes suggested by Nature, Tomy’s images show the need to relate the visual creation with the direct experience; and he achieves this by avoiding the look.

In this work, what is defined is not thefront sight of the photographer-hunter, but the space of the maker, officiant and visionary.

In contact with the essence of the photographic process, hung in time by the direct action of the light on the sensitive material, Tomy transforms an actino, of which he himself is phisically a direct part, into a photograph where the body manifests, through its gesture, its revealing power.

Making double use of the photographic chemistry, reality, ghostly reconstructed by our memory, and the abstract sign, exercising its power to get us closer to the essential, collide to let us achieve their vision: that of the essence of things.

Publicado en 1994.

“LA FOTOGRAFÍA SIN CÁMARA. Collage y fotograma recientes en España”

Rafael Doctor Roncero

(……). En cuanto al fotográma, lo voy a entender como la técnica de producir imágenes con emulsión fotográfica sin recurrir al negativo. S otros nombre schadografías, rayografías, quimigramas…. son otros nombres con los que se ha definido a esta técnica. El fotográma es, como señala Dubois, “ la fotografía que produce, no reproduce”. El fotográma es la técnica fotográfica más plástica (modelable, maleable). El origen de su práctica se encuentra ya en las primeras pinturas rupestres que ofrecían imágenes de manos en positivo, con pintura en el interior de la figura, y en negativo, la pintura sobre el borde de la figura. El proceso utilizado para producir estas imágenes en negativo a penas difiere del fotograma que hoy utilizamos. La emulsión fotográfica ha sustituido a la pintura que se soplaba sobre la mano fija en la roca. La intención sigue siendo la misma: la auto afirmación, la presencia, la construcción del propio acto, la huella. (…….).

Tomy Ceballos (1959) es el autor español que ha despertado inicialmente el interés por el fotográma. Desde finales de los años ochenta ha realizado acciones en las que sobre un papel emulsionado de gran formato construía escenas con personas. Obras como su famosa “ Bruja” o “ Sirenas Siamesas” son muestra de estos trabajos que abordaban al fotográma para la construcción de escenas, de imágenes propias, realizadas sin cámara, o, como prefiere concebir el autor, realizadas dentro de la cámara. En su reciente trabajo, Ceballos indaga en la luz como tal. (…….)

Publicado en 1994.-LA IMAGEN FRÁGIL

“POR UNA IMAGEN FRÁGIL”

Marta Gili

(……). Otros, por el contrario, como los artistas de esta muestra, cuestionan críticamente estos términos. La imagen para ellos no es “ aquello que representa exactamente a otra cosa”, sino que se vuelve apariencia o huella, ficción o indicio. La imagen pierde aquí su carácter de inmutabilidad para convertirse en una imagen frágil, flexible y sugerente. Desposeída esta “ imagen frágil” de su pátina de “poder mediático”, se convierte en un medio expresivo que sintoniza a la perfección con aquellos aspectos más intangibles, y también frágiles, del ser humano. (…….).

También Tomy Ceballos, finalmente, incide en la noción de memoria, pero desde una perspectiva distinta: la de plasmar un cierto imaginario colectivo, fruto de la literatura, de las leyendas y la imaginación. Ceballos cruza el proceso del “ fotográma”  (la estricta huella del objeto sobre la emulsión fotosensible), que debe interpretarse como un pacto de puro registro, con la representación de figuras fantásticas, a menudo emparentadas con las mitologías populares. La suya, por lo tanto, constituye una antimemoria refrendada, paradójicamente, por un método autentificador que termina revelándose cargado de posibilidades plásticas. Para el profano, el resultado puede parecer más pictórico que fotográfico  -y de hecho Ceballos confronta el problema de la especificidad-, de la misma manera que las imágenes, frágiles, etéreas y cósmicas, evocan el territorio de lo imaginario entre el cielo y la tierra. (…….).

LLAMADAS PERDIDAS

EL RUBOR

Javier y Tomy Marín Ceballos

Una llamada perdida es como un choque de trenes en el mar de los sargazos,

un desencuentro en el mismo centro de operaciones de la incomunicación,

el silencio como medio de comunicación en los incendios

Voces al aire sin interlocutor, el vacío caliente, ardiente todavía,

que señala que hubo una presencia, la locura como lugar común donde encontrarnos,

como espacio vacío, pero caliente, rojo todavía

Acciones que no valen para nada, como los actos terroristas, como la sangre fría,

como los teléfonos que suenan después de una bomba en el corazón de la masacre, que nadie contesta, porque nada hay al otro lado,

como cuando saludas por la calle a alguien y no te ve ni te oye, o viceversa.

Respuestas que no encuentran una pregunta a tiempo, viudas de si mismas

enterradas vivas por el escombro de las ideas perdidas y los sueños rotos,

por el rubor que rezuma en el horizonte de las batallas

La maleza de infinitos horizontes superpuestos, como una puesta de sol

codificada, el universo desfigurado y silbante de los que no pueden pagar.

El eco que explota en nuestros oídos, que repite lo oscuro

que nos sobra y nos devuelve codificada nuestra ignorancia del mundo,

la memoria insuficiente del pasado, la falta de cobertura y de generosidad.

La explosión sorda del sonrojo, del rubor, olas de sangre y adioses eternos

en las microfisuras del miedo, borbotones en los capilares de la vergüenza, el calor del color,

lo que somos que nos recorre como un latigazo de alarma

El rubor como señal de peligro, y como peligro en sí mismo que delata la culpa

y el desorden atronador de la diferencia, el poder irónico de la sangre en las mejillas

que tanto interesó a Darwin, la regla que a nadie interesa

Llamadas perdidas habla de todas las cosas que son rojas

como los besos o, por ejemplo, las heridas….

Tomy y Javier Marín Ceballos

Xpectrum

Acción elemental —FÉLIX DUQUE

Quizá, casi al unísono, esté vibrando ahora el oído de un angelo musicante con el temblor oculto del metal, la sorda agitación de la madera o el encuadernado acorde del acordeón. Pues hay un sonido previo, liminar, a la música prometida en esta galería de retratos callados a la fuerza. Rumor límite, límite del rumor (y del rubor de las cosas, despojadas de su bulto), que apunta a una pura identidad consigo misma, a una vertiginosa inquietud del movimiento que regresa a sí y en su propio seno se expande: acto de presencia de la manifestación pura. Lo invisible que dona lo visible y que también, a hurtadillas, conmueve atómicas estructuras: manantial luminoso del sonido.

Manifestación de luz-X, antes desconocida para el sabio (Röntgen, Becquerel), siempre desconocida para el ojo (incluso para la atenta mirada –también ella rayo– de Marie Sklodowska): luz-lluvia de electrones irradiados por elementos pesados, allende el misterioso número atómico 83. O lo que es lo mismo: radiación electromagnética de onda corta que atraviesa cuerpos de poco peso atómico para dejar que transparezca la pura forma: reverberación que a su vez hace ser al inaudible son primero. Tal la equis: cruce de luz y son, ya no incógnita. Radiografía. Radio que es ola y es rayo: lenguaje transparente de la otra luz que, más generosa que esquiva, se retira –como el Dios cabalístico– para que allí haya algo que ver. Mas también para que las entrañas de lo visto se estremezcan, penetradas, conjurando otra posibilidad, más alta y, por ende, más débil: la de la mecánica animicidad que, bien temperada, en oído mortal se torna alma sentiente. Nostalgia del espíritu, que es aire y que es fricción.

¿O quizá sólo espectro? Materia desechada. Pero, ¿cómo, sin resistencia, engendrar armonía? ¿Dónde la trémula carne, ausente de esta sonata de espectros, representada aquí en imaginario juego de surreales transiciones y desviaciones? Acción elemental de seres desprendidos (y nunca mejor dicho), que desnudan hasta el hueso materias encarnadas, cuya intimidad inerme y aterida azotan diminutos, y que sólo se detienen ante una hosca, por caso plúmbea pantalla. Astuta generosidad de quien roba colores, texturas y gravedad a las cosas, en nombre de la ciencia. Y con su ayuda, el arte. ¿Nos quitará también las vistas y sonidos cotidianos, dejando como obra-resto la grisalla de evanescentes instrumentos, de sonar improbable? Pero quizá se dé aquí una astucia más alta. Quizá el hacer que las cosas sonantes dos veces se distancien –en su ser cosas y en su ser de sonido– ayude a que se sientan en lo hondo. Que también hay un sonar por ausencia. Reproducción de reproducciones, y todo reproducción, como sabe el gramófono, también él espectral. Salvo la producción misma, que apunta al otro lado y logra así que los ojos acaben echando de menos el contacto, el esfuerzo de labios adherentes –artístico soplido, frecuencia modulada– o el ardor de las manos que acarician –«larghetto»–, pellizcan –«pizzicato»– y fustigan –«atacca»–. Y todo, retenido, positivado en blanca superficie, en impúdica pantalla sin adentro.

Poner la negación: sarcasmo de las artes, herida de la tierra.

f e m e n

“Femen”… es una inmersión en los arcanos del cuerpo femenino. Una propuesta para su hallazgo, una búsqueda sin fin sobre cuerpos a los que se les ha desprendido de todo espesor, reducidos al escueto registro fotográfico de sus sombras evanescentes. La impenetrable opacidad de los cuerpos, en otras ocasiones plasmada sobre la superficie del papel sensible, ha dejado paso a su representación mediante una trama de veladas transparencias. En estas imágenes de leve consistencia, el cuerpo emerge presentido como lugar del nexo erotico y ámbito del seno materno.

Si en anteriores realizaciones Tomy Ceballos abordaba el tratamiento del cuerpo como unidad, en Femen el cuerpo se fragmenta . Desmembración orgánica que, mediante una particular aplicación del proceso del fotograma, conforma la creación de figuras perceptivas sobre los huecos en que la luz ennegrece la emulsión fotográfica. Este nuevo planteamiento estético articula la representación del cuerpo a partir de lo no-corpóreo, produciendo una singular alteración semántica en la que el espacio vacío se ha vuelto huella y se ha constituido él mismo como signo. El ojo escruta estas imágenes y vaga desconcertado entre inverosímiles presencias. Así, antes que identificar una forma física, la huella luminosa del fotograma es la visión de una ausencia y, a la vez, alusión metafórica a lo femenino como diferencia. En cada obra de esta serie, la mirada amniótica de Tomy Ceballos parece encender desde dentro los cuerpos femeninos, haciendo leve su carnalidad, diluyéndola en el hálito de la plata velada. Fluyendo en la delicada monocromía de sus formas inciertas, estas presencias casi incorpóreas son la expresión primigenia de una fuerza dormida, un secreto latente que, aún en su proximidad, nos resulta inaprensible.

Enric Mira Pastor

Published in 1992

Art Magazine “EUROPEAN PHOTOGRAPHY”

Joan Fontcuberta

Electrography has given to rise to a new discipline called “ body-copy”: art works made of photocopies of different fragments of the body. Their most obvious predecessors are body photograms. Man Ray was probably the first, in the early 20s, to photogram human hands. A few years later Moholy-Nagy experimented further with hands and incorporated his own face in a sort of photogram-portrait, and in the early 50s Robert Rauschenberg published blueprints of a whole body. Man Ray  considered rejection of the camera a way to surreal “ automatic writing” in visual art. For Moholy-Nagy it was a way to expand the “ new vision”, with daring resuts in terms of abstraction and aesthetic investigation. Rauschenberg became interested in the concept of the imprint and in the subversión of reproductive and functional materials and proceses, which could be similarly applied in creative image-making.

Tomy Ceballos belongs to the generation of artists who have worked between those three axes, opening a fourth dimension oriented towards conceptualism and narrative. Ceballos’s innovation relies on the creation of a personal cosmogony where the luminous bodies perform roles which are easily identifiable, borrowed from the kingdom of popular fiction, from mythology to fairy tales and fantasy literature. His pictures, displayed in an impressive format, have been roughly processed with a developer and fixer dripping system; this additionally would involve gesture, chance, and the accidental – issues beloved of different phases of modern art, from Surrealism to Abstract Expressionism.

According to the artist’s personal statement, there is also an important spiritual background to these Works. For Ceballos, the shadow means the trace and the aura at the same time – The trace in the sense of a fósil imprint; the aura as a magic translation of vital energy into visual forms. A conventional photograph would provide the matter; Ceballos’s photograms only attempt to snapshot its soul. This would explain how his pictures seem to be so alive, organic, irritating, and in such constant movement.